1 de abril de 2018

Embaucadora rutina

por Lilián Pallares

palabra que ni escrita al revés produce calma.

De verdad, ¿Por qué lo hacemos? ¿Lo saben? ¿Es tan vital programar cada paso que vamos a dar? ¿Es quizá vivir cada día una rutina?

Perder el control, la incertidumbre, la estupefacción, ¿por qué nos asusta? ¿acaso no resulta motivante estar abiertos a nuevas experiencias que desordenen nuestra sistemática agenda?

El orden repetitivo de los días, uno tras otro como toneladas de tiempo que nos rompen la espalda y congelan el cerebro, es la rutina, el gran fantasma que nos habita y se apodera de nuestra voluntad. Y es que muchas veces sin apenas darnos cuenta nos convertimos en coleccionistas de costumbres y somos como esos cuadernos empolvados y predecibles que ya ni siquiera ameritan una segunda lectura.

Por curiosidad, ¿les ha ocurrido que los días más extraordinarios de sus vidas han sido aquellos en los que sin oponer resistencia todo fue inesperado? Es lo que llamaría el inminente asalto de la belleza: momentos fugaces que no podemos retener ni controlar, pero que suceden de manera espontánea sin que intervenga nuestra mente limitada.

Confieso que me encantan las conversaciones que de manera imprevista comienzan con la frase “¿Adivina lo que me ha pasado hoy?” A partir de allí todo son autopistas. Sinceramente prefiero ese estado de expectación a tener que escuchar o pronunciar la cortante expresión: “¿qué te voy a contar? lo mismo de siempre”.

Un viernes por la tarde, mientras almorzaba con mi esposo, el me sugirió practicar la anti-rutina. ¿Qué es eso, cómo se ejercita y a qué horas? le pregunté. Les aseguro que en ese momento mi única certeza fue pasar por alto todas las contraindicaciones del sistema y cualquier tipo de sabotaje mental. Me urgía tanto como el postre y al café, pero de inmediato caí en cuenta de que no hay un manual de instrucciones para lograrlo, es más, había que deshacerse del manual y punto. No somos aparatos que funcionan según el paso 1, paso 2, paso 3… ¡Al diablo los métodos y sus seguidores! pensé.

La rutina paraliza al que la padece, al que sin pasión ve como no sucede la vida, al que cada noche repite su muerte sin reflexión alguna, al que la palabra hastío le resulta tan familiar como decir pan o leche. Sólo el que la conoce de cerca la odia o en otros casos le tranquiliza, también hay quienes la rompen yéndose decididamente de vacaciones o la usan como un mecanismo de defensa ante los imprevistos; no falta a quien le sirva para ahorrar tiempo y subsistir dentro del esquema, para sentirse partícipes de un mundo frenético en el que hacer un corte en el tiempo, meditar y relajarse es una ardua travesía.

En cierta manera todos compartimos la rutina, ya sea en el ámbito laboral, social, cultural o personal. Ella, como es habitual, permanece sentada en su silla con las piernas cruzadas y los cordones bien atados, quietecita, dispuesta a embaucarnos con el mismo repertorio de siempre.




Publicado originalmente en El mosquitero – EntreTanto Magazine, 7 octubre 2013

24 de marzo de 2018

¡Mi poesía llega hasta Nueva Zelanda!

Aquí la antología 'Poetry NZ Yearbook 2018' con mi poema 'Desidia' traducido por Charles Olsen.

Puedes ver las imágenes de la presentación del libro en la biblioteca pública de Devonport, Auckland, Nueva Zealanda, en poetrynzblog.blogspot.com

21 de marzo de 2018

Poetas guerreras

Seis poetas guerreras de varios países y diferentes etnias somos parte de este especial que ha publicado la revista Afroféminas.

Poetas Guerreras. Día internacional contra el racismo y día Mundial de la Poesía.

con Lilián Pallares, Luna Miguel, Yolanda Arroyo Pizarro, Gloriann Sacha Antonetty Lebrón, Lilit Lobos y Ashanti Dinah Orozco Herrera.

1 de marzo de 2018

Mantras de invierno

por Lilián Pallares

Tengo frío, tengo frío, tengo frío.

Qué fuerte, qué fuerte, qué fuerte.

No puedo más, no puedo más, no puedo más.



Tiritar con los dientes apretados, envolverse en capas y capas de ropa hasta extraviarse, colgarse de la bufanda, ver la tele arropado con una mantita, tener el rostro pálido y el cabello desgreñado, comer chocolate, tomar te, comer chocolate, tomar te, beber vino tinto, vodka, ron o pacharán en su defecto, subir de peso, sentir pereza, agobio, tristeza, deseos de no salir de la cama sólo si es estrictamente necesario, hacer el amor enrollados en el edredón, toser, moquear, atascarse como la nieve en las ruedas de los coches cuando llega la factura de la calefacción, y lo que falta, son algunos de los síntomas que padecemos cuando el invierno llega con su oscura y fría melodía.

Como mujer nacida en el Caribe, amante del sol, las chancletas y el calor, vivir a pocos grados de temperatura es un auténtico tormento, más si le sumo que debo abrigarme de pies a cabeza hasta perder la figura, el sex appeal, la libertad de movimiento, la desnudez. Y no es una banalidad, pero el clima influye tanto en nuestras vidas que transforma nuestras dinámicas de ser y estar; no somos los mismos en primavera con la sangre alterada, que en verano con ese ardor recorriendo nuestros cuerpos, ni con ese toque sepia del otoño que hace más románticos nuestros paseos por el parque. ¿Qué podemos decir del invierno?

Cuando de forma compulsiva hago mi consulta-ritual por Internet sobre las predicciones metereológicas y veo que se avecina una inminente ola de frío siberiano, cuyo nombre técnico es aire polar continental, pienso en el encierro que me espera y grito el siguiente mantra: «¡Qué horror, qué horror, qué horror!». Antes de que objeten mis alegatos, se que podría salir a caminar entumecida por las gélidas calles de la ciudad y apreciar como la naturaleza se revela de manera sorprendente en cada ciclo. Es obvio que la vida sigue, pero una poderosa fuerza me recluye de puertas para adentro, y sin más, comienza la introspección, el viaje interior.

Es a partir del mantra «No aguanto más esta m…» cuando considero vital replantearme todo mi discurso y encontrarle un sentido verdadero a esta etapa de supervivencia polar. ¿Qué me quiere decir este puñetero frío? ¿Después de tantos resfriados y gripes qué debo aprender más allá de lo que me recetan en la farmacia 24 horas? ¿Por qué estoy aquí y no en el Caribe bajo una palmera tomando agua de coco?

El invierno no sólo se manifiesta a nivel físico, también lo hace a nivel mental, energético, emocional, espiritual. Es un periodo de austeridad, muy acorde con estos tiempos de recortes, es una estación propicia para la inspiración mística y la soledad, ideal para dejar la mente en blanco como la nieve que cae libre y lo aclara todo, asimismo nos sirve para pensar en frío sin el acaloramiento de nuestras pasiones veraniegas. En conclusión, es perfecto para congelar nuestro infierno imaginario.

Muchas veces las tinieblas son luz oculta tras el velo. Sólo basta con intuir como en las largas noches de invierno la vida se gesta para renacer en la primavera: cambian los árboles que pierden sus hojas, las semillas crecen bajo la oscuridad de la tierra, el sol es más tímido, las estrellas brillan incesantes para alumbrar nuestros pasos, las montañas parecen apetecibles conos de helado con sus picos cubiertos de nieve. Por fuera el paisaje se enfría, pero por dentro el fuego se aviva.

Puede parecer que tengo 40 grados de fiebre y deliro hasta decir basta, pero no es así, todas estas reflexiones son producto de mi recogimiento invernal. Es evidente que no puedo dejar de sentir frío, pero si cambiar mi manera de afrontarlo, y ¿por qué no? comenzar a invocar nuevos mantras de invierno que me calienten tanto como mi manta.



Imagen de Charles Olsen

Publicado originalmente en El mosquitero – EntreTanto Magazine, 23 octubre 2013

19 de febrero de 2018

16 de febrero de 2018

'El club de los poetas vivos'

Fotos del encuentro-taller El club de los poetas vivos de la red de escuelas asociadas a la UNESCO, en el CES y FP 1 de mayo, donde tuve la oportunidad de compartir con los alumnos mi gran pasión por la poesía.



3 de febrero de 2018

Voces Mudas ahora disponible como eBook

Después de haber sido publicado por La Fundación Progreso y Cultura en el 2010, la escritora colombiana Lilián Pallares nos trae de vuelta su poemario-disco Voces Mudas en las plataformas digitales.

Para esta nueva edición de Voces Mudas en formato digital para Kindle, además de algunos leves retoques por parte de la autora, hemos aprovechado para incluir al final del libro unos enlaces a vídeos de actuaciones y videopoemas de creación propia. La edición en papel incluía un CD, producido por Shangó Dely [Shancla Estudios], con interpretaciones de quince de los poemas a ritmo de tambor y ahora están disponibles en Spotify y iTunes. Puedes escuchar una selección de los poemas en un programa especial de La LiBéLuLa en Radio 3 (RTVE).

Según el poeta y prologuista del libro, Santiago Tena, 'Los poemas de Lilián son poemas de vida, poemas de tacto, poemas de fuerza porque su fuerza llega a los sentidos y hace de los sentidos sentimientos: aquí el alma es un color, la alegría es un son, la tristeza o el miedo son un aire cargado, el cariño es un abrazo, y la vida una fruta intensa de sabor.'

Algunos de los poemas que componen Voces Mudas hacen parte su espectáculo escénico, Afrolyrics 'una historia de amor y tambor’, en el que fusiona su poesía con la narración oral, la danza y los tambores afrocolombianos.

Voces Mudas
por Lilián Pallares

Edición Kindle, 2018
Comprarlo en www.amazon.es
Vista Previa del libro





Además está disponible en Spotify y iTunes un albumen con interpretaciones de quince de los poemas a ritmo de tambor.
   


Sobre VOCES MUDAS:

VOCES MUDAS, el primer libro de la joven poeta colombiana Lilián Pallares, es una revelación por su madurez y por los caminos que abre, por la amplitud también de su horizonte. La pasión por la música impregna todo el poemario hasta el punto de que el lector siente una oleada de imágenes que, con su ritmo, le van inundando.

Pero no sólo hay música, sino que existe una desbordante imaginación y abundan los elementos sensoriales, a lo que debemos añadir una clara conciencia social y una aptitud para la reflexión percibida con nitidez en los últimos poemas de VOCES MUDAS donde Lilián bucea en su existencia. No podemos olvidarnos tampoco del carácter cósmico que tiene su poesía, ni de la sensualidad que destila. El amor es asimismo una energía fecundante y hay igualmente en su libro muchas voces y presencias: de ahí la solidaridad que rezuma, porque no son pocos los poemas que nos mojan.

Saludemos pues esta primera obra de Lilián Pallares con el convencimiento de que estamos ante una realidad con múltiples semillas que ya han empezado a germinar y que se convertirán muy pronto en una gran planta dentro de la creación poética en español.

JAVIER LOSTALÉ



VOCES MUDAS

Me gusto muchísimo ese trabajo, ademas el CD tiene esa fuerza maravillosa del caribe en flor, cada golpe de tambor es un pétalo, cada palabra tuya es estambre, pistilo, polen, y la armonía total la cadencia de una cayena enrojecida por el sol de la tarde.

RUVEN MEJIA

VOCES MUDAS
Querida Lilián:

Estaba esperando el momento de serenidad y concentración máximas que tu libro merece, que el Cd -con algunos de tus poemas en tu voz y en la voz de Álvaro y Pedro María, voces abrazada por música viviente -que lo acompaña- merece. Gracias por el maravilloso prodigio de haberte conocido personalmente y por el regalo revelador de tu poesía: fiel a tus más hondas raíces, sencilla -que no simple-, clara, directa, hoguera que aviva el agua, auténtica, hipersensorial, sensual, plástica, musicalísima, festiva y, al mismo tiempo, grave, llena de vida y de conocimiento. ¡Y qué bien dices la poesía, y digo "dices" y no "interpretas", porque tu interpretación es verdad.
¡Te felicito! ¿Adónde llegarás?

ÁNGEL GUINDA
www.angelguinda.com



Amiga Lilián,
VOCES MUDAS es un libro muy bonito. Se llenan de ternura e imaginación sus versos y se lee muy bien.

Me han gustado en especial las muchas metáforas de tu emoción, sobre todo las de textualidad erótica, así, por citarte:

La nube preñada rompe aguas (p.20)

(…) abierto como las alas de una mariposa que se masturba con el viento (p.22)… etc.

El poema que te señalo es : "Debo decir feliz cumpleaños" (p. 76) de La voz eterna.

Al escuchar el CD, me he dado cuenta de que recitas muy bien.

JESÚS HILARIO TUNDIDOR
www.jesushilariotundidor.com

31 de enero de 2018

La pequeña niña en la Cueva del Silencio

Nuestro nuevo trabajo de antenablue. Un cuento infantil escrito y narrado por Lilián Pallares, con dibujos, arte y composición musical de Charles Olsen.

Mia vive en un lugar donde el sol siempre brilla y nunca es de noche. Sin embargo, a sus cuatro años sueña con conocer la luna. Para lograrlo tendrá que entrar a la Cueva del Silencio.