24 de abril de 2010

Juego en la calle

   

   


Hay quien juega a buscar y a quien juega a no dejarse encontrar. Es igual que jugar al escondido de pequeños cuando la luz se ha ido en todo el barrio. Cuenta hasta 10, primero te la quedas tú y luego me la quedo yo, pero con los ojos bien cerrados, no vaya a ser que nos encontremos.

Un día me di cuenta, que aunque hayan pasado los años y de niños tengamos menos, seguimos jugando al escondido, pero en vez de hacerlo en el barrio, lo hacemos en la ciudad ó, peor aún, dentro de nosotros mismos. Entonces decidí quitarme la venda de los ojos y jugar de otra manera. Se preguntarán ¿en qué consiste el juego?
Consiste en salir a la calle, buscar y dejarse encontrar. Tan fácil como renunciar a taparnos los ojos y destapar nuestra intuición, a la que muchas veces dejamos escondida por creerla tonta, lenta y aburrida.

Así se produce la comunión de estas crónicas y relatos en un papel que se paseó por los bares, avenidas, estaciones de metro, Bancos, entre cuatro paredes, supermercados, plazas, comisarías, aeropuertos, oficinas, tiendas, parques y cabinas de teléfono de Madrid, una Ciudad Sonámbula, como muchas otras. Estas historias también me estaban buscando, ahora sólo permitan que los encuentren a ustedes.

Lilián Pallares

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